Sí, sin lugar a dudas. Pero vamos a ver algunas cuestiones importantes en el proceso de sanación.
No todos los traumas son iguales.
El trauma por abuso sexual infantil, presenta unas características particulares que hay que tener en cuenta, de cara a su sanación. Veamos cuáles son:
- Es secreto: en el abuso sexual infantil, en especial en el intrafamiliar, siempre se impone el silencio, en forma de secreto.
De forma explícita: a través de amenazas, por parte del abusador a la víctima.
De forma implícita: siempre. El abusador ejerce su abuso de poder de tal manera, que trata de hacer sentir a la persona víctima cómplice de los abusos.
El trauma por abuso sexual infantil no se suele explicar, ni compartir, se suele guardar muy adentro (cuanto más escondido mejor no sea que alguien lo intuya o lo descubra), y se vive en la absoluta soledad e incomprensión.
En aquellos casos donde sí se explica y se comparte con personas queridas, muchas veces no se recibe ni el apoyo ni la comprensión que la persona merece y necesita.
- Es tabú: entraña tanto dolor, que en muchas ocasiones las personas cercanas prefieren mirar hacia otro lado que conectar con el dolor y el sufrimiento que el abuso sexual infantil entraña.
No apetece hablar de abusos, incomoda, molesta, la gente se turba. Pero solo hablando se rompe el silencio, se rompe el secreto que al único a quien protege es al agresor.
También molesta enormemente, como sociedad, sentirnos parte del problema, y por tanto, parte también de la solución.
- Da vergüenza, asco y miedo: la vivencia traumática atraviesa a la persona de tal manera, que el asco y la vergüenza suelen pasar a formar parte de su identidad, de sí mismas.
La identidad se forja en base a este asco, esta vergüenza, y se sienten de una forma en que la víctima cree que el asco y la vergüenza la definen: es ella la que da asco, es ella la que es una vergüenza.
- El cuerpo queda totalmente atravesado por la experiencia traumática: el cuerpo es el “lugar” en el que el abuso toma forma, así que el abuso sexual infantil no solo impacta en el cuerpo, toma su forma en el mismo cuerpo que está vulnerando.
Y este hecho hace que suelan haber dimensiones muy íntimas de la vida de la persona que quedan también muy afectadas por el trauma por abuso sexual infantil, y que, en otro tipo de traumas, no. Una de estas dimensiones es la sexualidad.
- Vincular da pánico: la dimensión relacional queda completamente dañada, rota, fragmentada fruto del trauma por abuso sexual infantil. Cuando alguien a quien quieres, alguien quien se supone que tiene que cuidarte y protegerte, y que debe quererte bien, abusa sexualmente de ti, tu capacidad para vincular con otras personas del mundo puede quedar altamente afectada.
Confiar se vive como un gesto temerario. Querer a alguien da miedo.
Y entonces, ¿qué podemos hacer para empezar a sanar?
Para sanar es necesario legitimarse como víctima. Ser víctima es un estado que no te define, pero sí deja muy claro que te hicieron daño, y que tú no tuviste la culpa. Alguien decidió dañarte, y su decisión fue absolutamente suya, tú no tuviste nada que ver en ella.
Ahora bien, para sanar sí debes darlo todo. ¿Se puede sentir injusto? Seguro. Pero, por otro lado, menos mal que tu sanación no depende de la persona que te ultrajó, afortunadamente solo depende de ti.
Que te dañaran no nos dice nada de ti y lo dice todo del autor de la agresión. Que sanes, lo dice todo de ti. Eso sí te define. El compromiso, la determinación, la valentía, el coraje, la firmeza…son necesarias en un proceso de sanación, y son cualidades tuyas que forman parte de ti.
Si has sufrido abuso sexual infantil, ¿siempre serás una víctima?
No. Fuiste víctima de un daño atroz, lo diste todo para sanar y pasar a ser no una superviviente, sino una viviente más.
¿El dolor queda entonces olvidado?
No. Cuando sanas, el dolor deja de gobernar tu vida, deja de ser el centro de la misma. Sanar no va de olvidar, va de integrar, recolocar la vivencia traumática para que no nos limite, y podamos así recuperar nuestro poder, el poder de vivir plenamente.
¿Qué hay que trabajar para sanar?
Muchos aspectos.
No es fácil.
Y tampoco rápido.
La sanación no es una posibilidad, es una realidad. Hace 20 años que me dedico a acompañar a personas que han sufrido abuso sexual infantil, y mi trabajo tiene todo el sentido del mundo. Es más que real.
Pero hay que tener algo muy en cuenta: cada proceso de sanación es único. No sirve lo mismo para todas las personas. No hay etapas únicas. No hay ritmos correctos o incorrectos.
Hay que encontrar los ingredientes de sanación necesarios para cada historia de vida. La misma técnica narrativa no sirve para todo el mundo, el mismo tip somático no ayuda igual en todos los casos, un ejercicio de abordaje emocional no resulta provechoso siempre.
Por eso es importante acompañarse de profesionales especializadas en abordaje de trauma, pero no de cualquier trauma, de trauma por violencia sexual.
¿Cómo lo hacemos nosotras?
Con MindBodyHeart: nuestro método de sanación de la violencia sexual con perspectiva de trauma. Pero repito, no cualquier tipo de trauma: trauma por violencia sexual.
En el proceso de sanación ofrecemos una intervención terapéutica a 3 niveles: mente, cuerpo y emociones. Y usamos herramientas prácticas, útiles, propias de la Terapia Narrativa y basadas en la Teoría Polivagal de Porges.
Escuchamos y acompañamos sin juzgar.
Como profesionales, nos brindamos en cuerpo y alma al proceso. Estamos al servicio de las personas que acuden a nosotras, y depositan su confianza en nuestra manera de hacer.
No nos ubicamos en una posición neutra. En trabajo en trauma eso es imposible.
Nuestro sistema nervioso juega un papel clave en la corregulación del sistema nervioso de quien acompañamos.
Nuestro corazón acoge, con calidez, seguridad y presencia, las dudas, el miedo, las inseguridades de la otra persona, ofreciendo así un espacio seguro y confiable para poder sanar.
Cuidamos el espacio físico en el que se brinda la atención, no por moda ni por una cuestión estética. Los colores, las texturas, la iluminación de la consulta, están absolutamente cuidados desde una mirada sensible al trauma.
No hay prisa, pero sí resolución. Hay que dar margen al proceso, y cada cual tiene su ritmo y sus necesidades. Pero nos enfocamos en lo que toca, y acompañamos con cercanía y mucha humanidad, pero también dirección y experiencia.
Y también humildad. Tenemos la formación, la experiencia, la motivación y las ganas de acompañar a personas en su proceso de sanación. Pero entendemos que cada proceso es único y, por tanto, no lo sabemos todo. Y eso es bien. El proceso se construye en equipo: la profesional y la persona que nos elige para iniciar su proceso trabajan juntas, y eso tiene que funcionar.
El vínculo es el pilar de que la sanación suceda.
Quizás todavía te cueste creerlo, o confiar en ello, pero la sanación del abuso sexual infantil es una realidad.
Puede ser que, leyéndome, te hayas sentido inquieta/o, agitada/o, triste, confusa/o… Si ha sido así, te recomiendo que te des tu tiempo. Paso a paso. Si crees que necesitas orientación o puedo ayudarte en algo, puedes escribirme a info@patriciabosch.com, o contactarme al +34 687 28 34 66. Estaré encantada de escucharte y acompañarte en aquello que necesites.










